La Rueda. Poema



Y me muevo por el ínterin en que vivo

Rodeada de comienzos, continuaciones, eventos.

La historia se ha desenvuelto de maneras inesperadas.

La rueda dejó de parar y rodó en dirección opuesta.

Opuesta a lo que creí, que ya no, que nunca fue.

Que nunca fuiste.

Me convencí de que no ocupaste aquel lugar dentro de mí,

De que no me obligaste a creer en otro final, ni en otra vida.

Todo fue un juego por mi misma para otra vez apuntar a lo inaccesible.

Otro intento fallido, otro de pocos.

Pero la rueda sigue rodando, y aunque no gira hacia detrás,  pareciera.

Pareciera que las excusas se agotan,

Quizás no fue mi sentido de autodestrucción.

Quizás fue cierto, un espejismo ya no es.

Dos gotas no caen en el mismo punto por casualidad.

Prometo intentar esta vez no repetir los patrones de preservación

Que me tienen en una jaula de la cual no puedo salir.

Patrones que se han convertido en barras de acero inoxidable,

Que mis uñas no pueden romper.

Me destruye mientras los destruyo.

Medidas extremas quizás cambiarán el resultado.

Quizás.

Rueda de la Fortuna
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